Uniformes sanitarios: conoce su evolución y características

Uniformes sanitarios: conoce su evolución y características

En los últimos dos años la pandemia que vivimos ha hecho que los uniformes sanitarios se hayan convertido en una imagen casi omnipresente en los medios de comunicación y en nuestro día a día. Pocos uniformes crean una imagen social tan marcada y son tan reconocibles como los de los médicos, enfermeros y auxiliares. La percepción y valoración de estas profesiones está fuertemente ligada a la imagen que estos profesionales han proyectado a lo largo de la historia, siendo los uniformes sanitarios no solo un elemento funcional sino también de distinción, y como tal han sufrido grandes transformaciones.

UNIFORMES DE ENFERMERÍA

El uniforme de enfermería ha experimentado una constante evolución a lo largo de la historia para adaptarse a los requerimientos de la profesión y a las convenciones sociales que debía seguir el atuendo de las mujeres, ya que en su origen ha sido una actividad eminentemente femenina. Así, pocos uniformes han reflejado tan bien la evolución del papel de la mujer en la sociedad y los cambios socioeconómicos como el de esta profesión, en ocasiones incluso como objeto de polémica cuando se ha utilizado para perpetuar estereotipos sexistas.

Su origen más remoto podemos encontrarlo en el hábito de las monjas que se dedicaban al cuidado de los enfermos y de los heridos de guerra desde la Edad Media, siendo las primeras en ejercer esta actividad. Durante mucho tiempo este origen religioso siguió influyendo de forma notable en los uniformes que se fueron utilizando posteriormente, continuando su similitud en colores y diseños con los hábitos religiosos y primando el decoro exigido a las mujeres sobre la funcionalidad. Así, el uso de cofias, largas capas y faldas siguió siendo la norma hasta el comienzo de las primeras modificaciones, cuando la enfermería comenzó poco a poco a ser considerada una profesión en sí misma.

El paso de actividad caritativa y religiosa a profesión sanitaria y la apertura de las primeras escuelas de enfermería para mujeres marcan el comienzo de los cambios en el uniforme.  Florence Nightingale, considerada la pionera de la enfermería moderna a mediados del S.XIX , modifica el uniforme de esta profesión por aquel entonces todavía embrionaria para hacerlo más funcional con un dos piezas formado por falda larga y chaqueta con cuello y puños bordados, manteniendo el uso de cofia. La Gran Guerra simplifica más los uniformes ante la necesidad de atender a un gran número de heridos y contar con la mayor comodidad posible, pero dentro de los códigos de vestimenta de la época para las mujeres, con un vestido voluminoso y un largo delantal. Tras la guerra, la liberalización en las costumbres y la moda femenina dejan atrás este uniforme poco práctico y se sustituye por un sencillo y ligero vestido blanco con delantal que serviría como base para los uniformes de las décadas siguientes. Tras la II Guerra Mundial y hasta la década de los setenta se fueron adaptando a la cambiante moda de la época, con mangas, delantales y faldas más cortos, a los que se les añaden medias de color blanco.

Uniformes sanitarios de enfermeras

En las décadas de los setenta y ochenta se producen cambios muy significativos en la composición de estos uniformes. En nuestro país desaparece con carácter mayoritario el uso de la cofia (aunque en algunos países se mantiene aún a día de hoy) y la creciente incorporación de hombres a la profesión añade el pantalón y la chaqueta en blanco a la uniformidad, opción de vestimenta que fueron adoptando cada vez más enfermeras hasta la actualidad, en la que en nuestro país es igual para ambos sexos.

UNIFORMES MÉDICOS

El color negro era el color originario de la vestimenta de los médicos durante la Edad Media, ya que tapaba y disimulaba la suciedad. La alta tasa de mortalidad entre los pacientes y este color tan sombrío hicieron que a los médicos se los relacionase con la muerte más que con la salud y la vida. La falta de higiene en la ropa de los médicos contribuía de forma notable a esta alta mortalidad al ser un foco de transmisión de infecciones y enfermedades, por lo que con el avance de la ciencia médica y el conocimiento de la importancia de la higiene se optó por el color blanco para ver con claridad la suciedad y las manchas.

La evolución en la organización hospitalaria tras la I Guerra Mundial y los nuevos diseños y tejidos fueron desbancando al color blanco como opción para los uniformes de médicos y cirujanos. Se consideró que el color blanco junto con la luz de los focos y el color de las paredes podían favorecer la fatiga visual, además de ser muy evidentes las manchas de sangre y la suciedad. Por ello se optó por los colores verde o azul para el uniforme de los médicos, ya que estos colores reducen la fatiga visual y son colores opuestos al rojo, por lo que disimulan las manchas de sangre y permiten diferenciar una posible hemorragia del paciente de las manchas de la ropa del cirujano. También se incorpora la bata blanca como elemento del uniforme en consulta y laboratorio, no solo para evitar contaminaciones cruzadas, como en su origen.

Como hemos visto, el uniforme de los sanitarios ha evolucionado de la mano de los cambios científicos y sociales y el actual poco o nada tiene que ver con aquellos aparatosos uniformes de antaño, además de haberse eliminado las diferencias entre el uniforme masculino y femenino salvo algún elemento estético. Hoy podemos encontrar como elementos principales de este uniforme los siguientes:

  • Zuecos sanitarios:   dadas las largas jornadas de trabajo que pasan de pie este calzado debe ser ligero, ergonómico y transpirable y ofrecer la máxima comodidad. La suela debe ser antideslizante y estar fabricado con un material resistente a químicos que permita su correcta limpieza y desinfección. Hoy se pueden encontrar modelos que aún reuniendo estas características técnicas ofrecen diseños más desenfadados  que los clásicos colores lisos.
  • Batas: en su origen eran largas y blancas, estilo túnica, como parte del uniforme quirúrgico para evitar transmitir infecciones cruzadas. Hoy en día son parte del atuendo de los sanitarios en consulta y laboratorio, además de un símbolo de la profesión que transmite autoridad y tranquilidad al paciente. Los modelos actuales tienen cuidados diseños, incluso con modelos ligeramente entallados para mujer, que ofrecen un plus de elegancia además de funcionalidad.
  • Pijamas sanitarios: está formado por un conjunto de casaca sanitaria y pantalón, generalmente de colores azul o verde para el área quirúrgica, blancos o con estampados alegres en áreas como pediatría para contrarrestar la frialdad del ambiente hospitalario. El tejido debe ser hipoalergénico y de buena calidad para soportar los lavados y las desinfecciones necesarias, además de cómodo y no dificultar los movimientos.
  • Gorro sanitarioes un elemento que aporta higiene recogiendo el pelo y evitando que caigan cabellos sueltos. La amplia gama de colores que existen permiten combinarlos con el resto del uniforme, y también existe la opción de bandana, que realiza la misma función y es de sujeción más fácil.

Estos elementos del uniforme se pueden personalizar bien con bordado o impresión en vinilo con el nombre del profesional o del centro hospitalario o clínica, aportando un plus a la imagen del personal, además de distinguir a su propietario. En Naisa somos especialistas en personalización de vestuario laboral. ¡Consúltanos!

Naisa.es - Ropa De Trabajo

Técnico PRL asesor en EPIs y vestuario laboral

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