Exposición al ruido, causa de graves enfermedades

Exposición al ruido, causa de graves enfermedades

En Europa, según un estudio, uno de cada cinco trabajadores se ven obligados a elevar la voz para poder hablar con su compañero en horas de trabajo, es decir, un 7% padece problemas auditivos. Entre los trabajos con mayor exposición al ruido se encuentran las obras de construcción, en pistas de despeje de aeropuertos o en el puerto, la Organización Marítima Internacional da unas indicaciones a los buques para la reducción del ruido.

Cuando se realiza una Evaluación de Riesgos Laborales dirigida a analizar el ruido, debe medirse la intensidad en decibelios (dB), así como la magnitud del peligro que implica este ruido que esta relacionado con el tiempo que el trabajador está expuesto a él. No es lo mismo entrar a un taller a realizar una auditoria durante una hora una vez a la semana, que permanecer 7 horas expuesto al mismo ruido, los daños auditivos no son iguales.

Enfermedades provocadas por la exposición al ruido

En primer lugar, al pensar en enfermedades derivadas de la exposición al ruido, pensamos en la perdida auditiva, pero son muchas más las afecciones que puede sufrir el trabajador.

La exposición a un ruido sin protección adecuada y durante muchas horas, puede acelerar el pulso y provocar taquicardias, alcanzando de 100 latidos por minuto y hasta 400 latidos por minuto. Este ritmo tan elevado dificulta provoca que el corazón no pueda bombear sangre con altos niveles de oxigeno y el profesional sufra a largo plazo mareos o temblores. Por otro lado, puede sufrir un aumento de la frecuencia respiratoria, que se conoce como Taquipnea.

No solo se sufren daños físicos, sino también psicológicos. Ante la exposición a altos niveles de ruido de forma prolongada el estomago puede reaccionar segregando una sustancia ácidad y una cantidad de hormonas suprarrenales, es decir, los primeros síntomas de alarma ante estrés agudo.

Otro daño psicológico es la dificultad para concentrarse, que desencadena un descenso del nivel del rendimiento y, por otro lado, puede aumentar el nivel de ansiedad en el profesional al sentirse incomunicado con su entorno. Además, la exposición al ruido de forma prolongada ocasiona irritabilidad, trastornos del sueño y sus consecuencias como fatiga o depresión.

No podemos obviar las enfermedades derivadas de la pérdida auditiva, como el Tinnitus o Zumbido de oídos, que muchos hemos sufrido en distintas ocasiones. Es un persistente ruido similar a pitidos que se produce en nuestro oído, si sentimos este zumbido de forma contante y cada día, puede ser una señal ante una lesión del oído interno o la clóclea, en tal caso lo mejor es acudir a un médico.

Otra enfermedad es la Hipoacusia Sensorial por ruido, que provoca una disminución progresiva de la audición. En muchos casos, si se trata a tiempo es reversible, pero en otras ocasiones supone la pérdida de la audición. Cualquier profesional que no lleve los Equipos de Protección Individual indicados para proteger el oído y este expuesto al ruido permanentemente puede sufrir esta enfermedad.

Proteger nuestro oído del ruido

Pero trabajar expuesto al ruido no implica que el trabajador sufra sí o sí una enfermedad auditiva. Gracias a la protección se puede evitar y trabajar sin ningún riesgo.

Existen dos tipos de protección auditiva, pasiva y no pasiva, ésta última son dependientes del nivel y poseen una atenuación acústica que varía al cambiar el nivel de ruido en el puesto de trabajo.

ruido orejerasEntre los protectores pasivos podemos encontrar orejeras, que cubren las orejas y se adaptan a la cabeza con almohadillas rellenas de espuma plástica. Otra opción son los tapones, que se introducen en los oídos y bloquean la entrada de ruido. La ventaja de estos es que suelen ser moldeables y pueden resultar más cómodos para los trabajadores.

Por otro lado, los protectores no pasivos pueden ser de igual forma orejeras o tapones, pero incorporan un sistema electrónico de restauración del sonido, que regula la atenuación a medida que disminuye el nivel sonoro al que está expuesto el profesional. Por su parte, existen orejeras y tapones que incorporan un sistema de comunicación, evitando el aislamiento. Con este sistema los profesionales no sólo pueden enviar mensajes a otros compañeros, sino que transmiten señales o alarmas en caso de riesgo.

Además, aquellas zonas de trabajo donde el uso de orejeras o tapones sea de obligado cumplimiento o recomendados deben estar adecuadamente señalados y, los encargados o responsables de zona deberán velar por el uso de los EPI por parte de los trabajadores.

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Técnico PRL asesor en EPIs y vestuario laboral

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. David Garcia

    Por éste tipo de motivos es necesario comprar ropa laboral de calidad. Buen artículo.

  2. Juanjo

    El ruido no permanente, pero sostenido, aplicado a una persona de forma premeditada durante años, ej. 30. 40 ó 50 idénticos golpes de tu vecino, ¿No puede desencadenar una psicosis? ¿Y una esquizofrenia? ¿Qué significa la expresión «Sacar a uno de quicio»?
    Si se crean las condiciones acústicas adversas, ¿no se puede provocar una enfermedad al que las escucha?
    ¿No se denunció una vez una forma de tortura contra ciertos presos que consistía en poner todo el día la misma canción de rock duro?

  3. Rebeca

    Un gran post, seguiré leyendo tus publicaciones, saludos

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