La importancia de la seguridad en el trabajo. EPIs adecuados

La importancia de la seguridad en el trabajo. EPIs adecuados

Cuando estamos trabajando, una de las cosas más importantes que debemos tener en cuenta es vigilar nuestra propia integridad física: hay profesiones que por sí mismas implican ciertos riesgos y es obligación del empleador ofrecer toda la información necesaria al respeto y ofrecer garantías de que se está trabajando en un entorno seguro.

Importancia de la seguridad en el trabajo

Una buena gestión de la seguridad en el trabajo es fundamental por varios motivos.

En primer lugar, preocuparse por la seguridad en el trabajo supone garantizar la salud y la integridad de los trabajadores. Además del beneficio evidente para la calidad de vida del trabajador, que evita así enfermedades y accidentes laborales, esto implica necesariamente el aumento de la productividad, pues permite ofrecer un entorno de trabajo gratificante y motivador que, sin duda, contribuye a mejorar el rendimiento.

Además, la prevención de riesgos laborales mejora la rentabilidad de la empresa. El aumento de la siniestralidad está asociado a desventajas económicas como el aumento de la prima de los seguros o indemnizaciones, por no hablar del perjuicio que puede llegar a generar a la imagen de marca. Por el contrario, invertir en seguridad es sinónimo de reducción del absentismo y de las bajas por enfermedad y de mejora de la imagen corporativa de la empresa.

Cómo garantizar la seguridad de los trabajadores

Los responsables de la seguridad deben procurar todos los medios que le permitan garantizar la protección de los trabajadores.

En primer lugar, se deben suprimir o reducir los riesgos en su origen. Por ejemplo, se han de sustituir aquellas sustancias tóxicas por otras alternativas que no lo sean.

En segundo lugar, se deben implementar medidas de protección colectiva, como la señalización de los riesgos o el suelo antideslizante en entornos con riesgo de resbalamiento.

Asimismo, es imprescindible proporcionar formación adecuada a los empleados de la empresa.

Ahora bien, cuando los medios que acabamos de citar resultan insuficientes o imposibles de implementar, contamos con un último recurso: los equipos de protección individual.

Qué son los EPI y por qué son importantes

Los EPI son los equipos de protección individual. Los hay de muchos tipos y de muchos niveles, pero todos tienen en común el hecho de que sirven para proteger a los trabajadores que los llevan. El Real Decreto 773/1997 los define como “cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud, así como cualquier complemento o accesorio destinado a tal fin”.

Para que una prenda o un complemento sea considerado EPI deberá previamente haber pasado por una serie de controles, ya que lo más importante es que cumpla firmemente los requisitos necesarios para proteger a la persona que lo lleva. Por ejemplo, un casco no homologado hecho con plástico de mala calidad nunca podrá ser considerado un EPI, puesto que no hay garantías de que pueda proteger la cabeza como corresponde. En su lugar, el uso de un casco de seguridad que cumpla la normativa (en este caso la norma EN 397, entre otras) garantiza la protección del trabajador en caso de golpe o caída.

A nivel europeo existe una normativa que se actualiza periódicamente en función de los avances en temas de seguridad, nuevos materiales o nuevos productos.

¿Cómo escoger un buen EPI?

A la hora de escoger el EPI adecuado, hay varias cosas que debemos tener en cuenta:

  • Cualquier EPI se debe adaptar perfectamente al tipo de trabajo realizado. En este caso es muy importante que la empresa o el empleador informe bien de los posibles peligros o riesgos que conlleva ocupar esa plaza e informar de la protección obligatoria que se debe llevar.
  • Todo EPI que usemos debe estar ajustado a nuestro cuerpo y adaptado a nuestras características como trabajador. Esto significa que no solo debe ser de nuestra talla (ni más grande ni más pequeño) sino que, además, se tendrán que valorar aspectos como las horas totales que se trabajan, si sufrimos de alguna discapacidad que conlleve algún complemento en el EPI, etc.
  • El empleador debe garantizar que se ofrece toda la información para el buen funcionamiento del EPI. Esto significa que no vale de nada tener el mejor equipo de seguridad si no se sabe cómo usarlo o cómo ponerlo correctamente.
  • Es importante saber cómo mantenerlo: cuantas veces se puede lavar sin que se desgaste (o incluso si puede lavarse en lavadora normal), qué hacer si se rompe o se desmonta una de las partes, etc.
  • Debemos asegurarnos de que cumple la normativa. Todos los EPI deben llevar un marcado de la CE que confirme que el producto ha pasado los controles obligatorios y que indique la vida útil del producto, la categoría de protección, el fabricante, etc. Si una prenda o complemento no cuenta con este marcado ni con el folleto informativo, entonces debemos evitar adquirirlo, pues es muy probable que no cumpla las funciones básicas de protección.

Como hemos visto, la seguridad es un elemento clave en la empresa. No solo permite proteger la salud e integridad de la plantilla sino que aporta otras ventajas como el aumento de la productividad o la mejora de la imagen de marca. El uso de EPI es una de las medidas que proporcionan seguridad al trabajador y su uso es imprescindible en las situaciones en las que ha sido imposible eliminar los riesgos.

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